Fiestas clandestinas: “si tenemos normas y reglas, los chicos pueden acomodarse”

La profesional de la salud mental, Florencia Ferraro reflexionó sobre la posibilidad de generar un espacio de contención para terminar con las fiestas clandestinas: “la prohibición genera un problema peor”

Florencia Ferraro, psicóloga.

El distanciamiento social como medida para disminuir la propagación del COVID-19 puede ser muy difícil para los adolescentes ya que los hace sentir desconectados de sus amigos. Muchos también le hacen frente a grandes desilusiones como las cancelaciones o aplazamientos de graduaciones, bailes de graduación, temporadas deportivas, visitas a las universidades y otras actividades planeadas por largo tiempo.

“Es una gran desafío psicológico y emocional la vuelta a la escuela, tanto para los docentes como para los alumnos. Tenemos que adaptarnos a una nueva normalidad“, señaló Florencia Ferraro en Un día Perfecto de SOL 91.5.

Para la profesional “estamos entrando en una nueva normalidad donde vamos a tener que manejar los recursos que cada uno trae: la flexibilidad y la adaptabilidad a los nuevos recursos que nos tenemos que empezar a acostumbrar“.

La pandemia acrecentó muchas cuestiones que tienen que ver con sociabilizar y los adolescentes, con sus necesidades propias de la edad, están expresando cambios que pueden ser perjudiciales para su salud mental y emocional: “estoy observando introyección, se meten para adentro, no comparten, no hablan, no salen. Para la adolescencia el vínculo social es una de las cuestiones más importantes“.

Ferraro contó que en su consultorio los pacientes le plantean el miedo a que los contagios por Covid-19 se incrementen, “yo les digo que mientras las cosas estén dadas, siempre que volvamos tiene que ser con una estructura dada para volver. Tal vez en el proceso vamos a ir viendo cosas que hay que ir modificando sobre la marcha e ir mejorando”.

Tiene que ver con empezar a trabajar en conjunto y dejar de lado los quiebres en lo político y en lo económico, por lo tanto tenemos que buscar caminos compartidos“, puntualizó.

Más adelante, la profesional recalcó la importancia de crear espacios para las y los adolescentes para que logren vincularse de manera ordenada y respetando las cuestiones sanitarias: “he notado en el consultorio trastornos de ansiedad, angustia y depresión. Las fiestas clandestinas terminan siendo negativas para la familia y para ellos. La prohibición, genera un problema peor, al estar prohibido llama más la atención. Tal vez si tenemos normas y reglas para poder volver desde otro lugar, los chicos pueden acomodarse”.

“Se pueden buscar formas de volver de manera ordenada, siempre que la cuestión sanitaria esté dada. Es bueno volver, porque es una etapa donde se forma la identidad del adolescente, por lo tanto ellos necesitan del grupo de pares para formarse”, culminó Ferraro.

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