El Banco Central volvió a subir las tasas de interés e impactará en los plazos fijos

La medida contra la inflación se trasladaría mañana a los plazos fijos minoristas, que quedarían con un piso del 70% anual.

El Banco Central (BCRA) resolvió hoy subir en otros 9,5 puntos la tasas de referencia de la economía, antes incluso de conocerse la previsible aceleración que la inflación registró durante el mes de julio y la dejó en su mayor nivel desde el 10,4% registrado en abril del 2002 (20 años y 3 meses).

Las elevó del 60 al 69,5% anual para las Letras de Liquidez (Leliq) que coloca entre los bancos para retirar parte de los pesos con los que inundó el mercado en los últimos años (ya se los informó vía Siospel) y subirá del 61 al 69,50% (96,5% efectivo anual o 5,79% efectivo mensual) desde mañana para los depósitos minoristas a plazo fijo.

Para el resto de los depósitos a plazo fijo del sector privado, la tasa mínima garantizada se establece en 61% (y en el 65,5% para el caso de los PF UVA precancelables, cuyos titulares retiren antes del plazo original de vencimiento aprovechando esa cláusula).

En el comunicado el BCRA reconoce que “los precios se aceleraron en julio en el contexto del incremento que se observó en la volatilidad financiera a nivel local y que afectó negativamente a las expectativas de inflación”, razón que -dice- lo lleva a “incrementar una vez más la tasa de política monetaria y acelerar así el proceso de normalización de la estructura de tasas de interés activas y pasivas de la economía para acercarlas a un terreno positivo en términos reales”.

En el documento se muestra confiado en que esta decisión contribuya “a reducir las expectativas de inflación en lo que resta del año y a consolidar la estabilidad financiera y cambiaria alcanzada luego de los eventos disruptivos de los últimos dos meses que motivaron la intervención del BCRA en el mercado secundario de títulos públicos”

Se trata del octavo ajuste al alza que les aplica en lo que va del año, período que habían iniciado estando al 37% y 38% nominal anual. Pero el segundo de gran magnitud realizado en apenas una quincena, lapso en que las incrementó en 17,5 puntos porcentuales promedio, lo que muestra el deterioro de la situación. No es un dato menor.

El proceso de actualizaciones en el nivel de tasas se hace cada vez más seguido y de manera más contundente, lo que a su vez revela que la economía local entró en otro peligroso nivel de nominalidad que el ente monetario fue corriendo siempre “desde atrás”, algo que ayudó a intensificar el repudio al peso como moneda de ahorro. A la vez, alimentó la corrida cambiaria que llevó a los precios de los dólares libres a superar largamente los $300 semanas atrás y, al empujar al alza más aún a la brecha, puso más presión sobre la endeble posición de reservas.

Se trata de algo que la nueva conducción económica de la administración Fernández se propone corregir propiciando subas en las tasas de interés que triplican el nivel de ajustes que venía realizando hasta aquí el BCRA, en un intento por tratar de retirar del mercado la liquidez que podría denominarse “ociosa”. Una vez colocadas en un nuevo nivel, el ente monetario pasaría a impulsar desde septiembre (cuando además baja la demanda de divisas para pagar compras de energía) para empezar a ajustar el tipo de cambio a un mayor ritmo que la inflación, pero menor al nivel que tengan las tasas de interés en pesos.

Tras mantener las tasas de interés congeladas por más de 20 meses, el BCRA no casualmente inició un proceso de adecuación de las mismas a comienzos de enero, cuando las elevó del 37 y 38%, para plazos fijos y Leliq, al 39/40%. Luego repitió esos ajustes (que fueron de 2 a 2,5% por vez) todos los meses siguientes hasta que a medidos de junio cambió el esquema y obligó a los bancos a pagar por los depósitos en pesos que capten un punto más que por las Leliq que adquieren desde hace años para remunerarlos.

El aumento decidido hoy supera en 3,5 puntos promedio las proyecciones que se manejaban hasta ayer en el mercado. “Muestra que la decisión oficial es estabilizar al mercado propiciando una sequía monetaria”, evaluó el economista Ricardo Delgado, de Analytica.

Y tira para arriba en la misma proporción al conjunto de las denominadas tasa activas, que no son otra cosa que las que los bancos cobran por las financiaciones que otorgan (ver tabla arriba). Según los nuevos valores difundidos, los bancos pasarán a aplicar una tasa del 71,5% anual para los saldos de consumos realizados con tarjetas de crédito que busquen ser financiados (estaban en el 62% anual) o del 69% por los préstamos que otorguen a empresas como parte de la Línea de Inversión Productiva.

Este último dato forma parte de un inductivo para tratar de evitar que, aquellos que tienen mercadería exportable por liquidar, sigan demorando las ventas.

El aumento disparará el costo de la enorme deuda que tiene el BCRA, la que orilla los $7 billones de déficits y solo en el último mes elevó su costo mensual de mantenimiento de un 43% al pasar de $183.600 millones en julio a $263.120 millones en julio.

“En 2022, el BCRA pasó de pagar intereses anualizados por Leliq por 1,1% del PIB (TNA 38%) al 7,3% (TNA 69,5%). Solo sobre el stock actual, la nueva tasa devengaría intereses anuales por $ 5,7 billones o US$ 42.500 millones (casi un préstamo con el FMI)”, hizo notar al respecto el economista Nery Persichini, de GMA Capital.

De allí en adelante, con la corrida cambiaria otra vez lanzada y la inflación volando, fue que se allanó a disponer aumentos de 8 y 9,5 puntos en las tasas referenciales en apenas 15 días. ¿Alcanzará?